El objetivo básico de comer es alimentarse, pero además de asegurar una correcta nutrición, hay otros factores de los cuales preocuparse y que cualquier patachero debiera conocer para tener una idea de cómo manejarlos.
Continuamos con esta (superficialmente didáctica) revisión de los potenciales efectos colaterales y no tan graves que podrían presentarse luego de comer:
6. Hipo: A veces cuando uno come demasiado rápido, consigue que le dé hipo, que son contracciones involuntarias del diafragma. Esto pasa especialmente con ciertas comidas como el arroz, las papas cocidas o el puré. Para evitarlo, es conveniente comer lento, terminar de comer lo que se tiene en la boca antes de sevirse la siguiente cucharada, hacer una pausa y respirar entre cada bocado. Si uno ya tiene hipo, algunos remedios caseros conocidos son beber agua, contener la respiración o intentar asustar al afectado, aunque por lo general se pasará sin requerir nada más luego de algunos minutos.
7. Comidas que trancan/destrancan: hace algunos años esto podría ser considerado un tema «tabú» (¡qué atroz!) pero por estos días casi parece estar de moda con toda la onda de Activia y sus competidores. El correcto funcionamiento del aparato digestivo es fundamental para, erm… vivir tranquilo, por así decirlo, pero no todos tienen el mismo metabolismo y una buena digestión depende de varios factores, tanto corporales como alimenticios. Si uno «quiere ir», es recomendable consumir alimentos con mayor cantidad de fibra, principalmente ciertas frutas y verduras crudas. Algunas conocidas son las ciruelas, papayas y granadinas. Curiosamente varios señalan que otras frutas como manzana, pera y durazno tienen el efecto contrario a pesar de contener fibra. Lo otro para ayudar al proceso natural es consumir abundante agua, evitar el café y el alcohol. Otros productos del mercado ofrecen soluciones inmediatas como alimentos funcionales: yogurts probióticos (Activia, Uno al día, Chamyto, etc.), chocolates laxantes, cereales con más fibra, pan galletas y harinas integrales, etc.
8. Reflujo: Cuando la comida se devuelve o va en contra del flujo normal, se habla de reflujo. El ácido de los jugos gástricos del estómago mezclado con los alimentos causan esa sensación de malestar y «acidez» incluso hasta en la garganta. Lo mejor para hacer una buena digestión y minimizar la probabilidad de reflujo es reposar pero no recostarse, postergar el café/cigarro y no moverse en exceso. El Omeprazol es mi copiloto.
9. Engordar: Una de las consecuencias más temidas al momento de comer es engordar, pero hay que distinguir la retención de líquidos del aumento de masa corporal. Para evitar lo primero, uno de los principales consejos es disminuir el consumo de sal para evitar el sodio. Para lo segundo, hay que considerar que una persona normal requiere entre 2.000 y 5.000 kcal al día según su peso y actividad física, toda caloría que no se consuma, es guardada como «reserva», según un orden. Para calcular las calorías que se consumirán de una comida, es cosa de volver al colegio y aplicar la fórmula simple: carbohidratos 4 kcal,/gr, grasas 9 kcal/gr, proteínas 4 kcal/gr., aunque gracias a la legislación actual, para alimentos envasados es cosa de ver la Información Nutricional de la etiqueta para conocer la energía que entrega una porción del producto. Ojo con los productos «diet» o «light» pues efectivamente aportan menos calorías que los productos normales, pero no mucho menos. Por ejemplo el pan de molde «light» tiene apenas un 10% menos de calorías que el molde normal. Un aumento en la actividad física implica un aumento en el consumo de calorías, por lo tanto en el consumo de esas reservas adiposas almacenadas.
10. Mal aliento: La halitosis es causada por las bacterias que descomponen los alimentos, lo cual generan ácidos y componentes sulfurados, redundando en mal olor de boca. Alimentos como ajo, pescado y cebolla pueden ser muy sabrosos, pero te dejan listo para pololear. Algunos olores superficiales se pueden cubrir con un buen aseo bucal (lavarse los dientes, usar seda dental, enjuague, etc.) o productos aromáticos como la menta (pastillas, chicles, licor, etc.). Se recomienda beber abundante agua y evitar el tabaco. Una menta frappé tiene doble efecto, pues ayuda a la digestión y oculta aromas indeseables.
GERMÁN




