Estas fiestas se hicieron sentir con sus 4 días de celebraciones (tanto así que incluso no permitieron sacar el artículo anterior a tiempo).
Mientras los programas nacionales de televisión advertían majaderamente de las potenciales consecuencias de comer y/o beber en «exceso», también avisaban de fiscalizaciones y productos en mal estado que eran retirados de algunos puestos, haciendo así más difícil disfrutar de las fiestas.
¿Son el colesterol o subir de peso son los únicos problemas al elegir qué comer?
Cuando dejamos de pedir o preparar una comida, muchas veces lo hacemos por preferencias personales, pero otras veces lo hacemos aunque nos guste una preparación o ingrediente, pensando en las posibles consecuencias (reales o supuestas) que nos pudieran traer al corto plazo.
Revisemos algunos efectos colaterales, cómo minimizarlos, las comidas que los causan y por qué (si usted es escrupuloso, deje de leer ahora ya).
1. Meteorismo y Flatulencia: una forma elegante de llamar al efecto a veces causado por alimentos que «hinchan», lo cual generalmente es mal visto en nuestra cultura. Los más conocidos son ciertas legumbras y verduras tales como coliflor, brócoli, bruselas, repollo, porotos o el huevo duro, pero también pasa con las habas, espárragos, alcachofas, garbanzos, chícharos y lentejas.
Con las legumbres esto ocurre porque el estómago no puede descomponer la Rafinosa que contienen, haciendo que fermenten con la correspondiente emanación de gases, causando «hinchazón».
Algunas personas llegan incluso a descartarlos de sus compras, menús y dieta diaria con tal de evitar incomodidades o papelones. Cómo afecten depende de cada organismo y de la preparación puntual, en cualquier caso, comer lento masticando bien, reposar y tomar un agua de yerbas o licor digestivo puede ayudar, pero en el peor de los casos, es cosa de tener a mano su cartita bajo la manga.
2. Insomnio y sueño: probablemente no sea buena idea tomar café, té o bebidas energéticas antes de acostarse para poder dormir bien, pero la comida también afecta.
La digestión después de comer causa sueño por el gasto de energía que implica, pero por otra parte, comer en exceso antes de irse a la cama causa molestias que quizá no permitan dormir tranquilo: dado que el metabolismo es más lento de noche, la digestión nocturna puede causar hinchazón al aumentar la fermentación de la comida en el estómago. Si se quiere prevenir, los consejos típicos son comer «liviano» y matenerse despierto un par de horas luego de comer y antes de acostarse.
El clásico vaso de leche tibia antes de acostarse ayuda a dormir pues contiene un aminoácido llamado Triptófano que incrementa los niveles de Serotonina y Melatonina lo que disminuye la actividad cerebral.
3. Calambres: Existe el mito que no hay que meterse al agua hasta varias horas después de comer pues genera calambres. No hay problemas en comer y bañarse, lo que no se puede es nadar, porque es una competencia de irrigación sanguínea entre los músculos usados en la natación y el sistema digestivo. Por esto es que se recomienda reposar y no hacer ejercicios hasta 1 hora después de comer, para «hacer la digestión».
4. Alergias: Algunos alimentos pueden causar alergias en personas sensibles a éstos. En los adultos, las alergias más comunes a alimentos son a Leche, Pescados, Mariscos, Maní y Nueces. Un alergia es una sobre-reacción del sistema inmunológico a un alimento comúnmente inocuo y no debe confundirse con la intolerancia que no tiene relación con el sistema inmunológico.
Por otro lado, una rinitis alérgica, resfriado o similares generalmente causan que no se pueda captar bien los aromas lo cual no permite disfrutar al máximo el sabor de un plato. Para esto una solución es empezar con un aperitivo picante (Ej: Bloody Mary) para que ayude a descongestionar.
5. «Calor al estómago«: Los fuegos en la boca o granitos, se llaman Aftas y son úlceras o llagas en la mucosa bucal. Generalmente aparecen en el paladar, lengua y otras partes de la boca. Una de las causas se origina en el consumo de ciertos alimentos tales como frutos secos y alimentos cálidos en general: maní, nueces, almendras, chocolates, etc. Para evitarlos, se deben consumir con moderación (sí, resiste la tentación y no te comas toda esa bolsa de maní recién tostado), pues no hay tratamiento, excepto el uso de analgésicos en casos de molestia extrema.
Si no se han escandalizado luego de leer de estos «procesos naturales», en próximos artículos continuaremos revisando otros efectos colaterales de las comidas y cómo atacarlos.
GERMÁN




