Septiembre no sería septiembre sin su buena dosis de empanadas, vino y obviamente los ASADOS familiares o con amigos.
Pero tampoco es cosa de llegar y hacer un asado, hay varios factores a considerar:
1. Lo primero es elegir una buena parrilla. Porque no es lo mismo una carne a la plancha, al horno, al disco o en parrilla eléctrica; las parrillas a gas son una alternativa, pero no hay como un buen asado a las brasas que deja ese gustito ahumado en las carnes. Si está comprando una parrilla, fíjese que la separación entre las rejillas no deje que las presas vayan a pasar de largo.

2. Luego debe escoger cuidadosamente el carbón, porque hay carbones y carbones. En supermercados y tiendas venden bolsas de 2 a 3 kilos. Con unas 2 bolsas de éstas debiera ser suficiente para 1 asado aunque más vale que sobre a que falte. Los marca Jumbo y Kontiki son buenos para hacer fuegos artificiales: si usa uno de éstos, no se le ocurra acercarse a la parrilla con parka o similar, pues las chispas saltan hasta 2 metros. El secreto para un buen asado es que el carbón esté hecho brasa (de color plomizo-blanquecino) y no con llama, pues en este último caso, la carne se quema por fuera sin cocerse lo suficiente por dentro.

3. Ahora hay que ver qué va a tirar a la parrilla. Para estas fechas, en carnes las opciones son cerdo, vacuno, pollo y a veces cordero; adicionalmente puede considerar embutidos, mariscos y hasta verduras. Obviamente es algo personal, el año pasado encuestaban a gente en la calle y la mitad prefería la vaca, mientras la otra mitad se iba al chancho.
En cerdo tiene opciones para asar tan sabrosas como chuletas parrilleras, costillar o pulpa.
En vacuno puede irse por el camino fácil del lomo liso/vetado o aventurarse con su asado de tira, palanca, entraña, sobrecostilla o abastero entre tantas otras opciones. Los supermercados generalmente tienen un listado con los cortes y sus usos recomendados.
El pollo a la parrilla también queda bien bueno, los trutros de pierna y ala son ideales para amenizar la espera, comiéndolos con la mano, obvio. Generalmente no se recomienda usar pechuga por lo seca que puede quedar, pero también sirve.
Y si es por amenizar la espera, los embutidos son los príncipes de la parrilla al principio, chorizos y longanizas se hacen rápidamente por lo que sirven para aplacar las papilas mientras las otras carnes se asan lentamente.
Si hay «vegetarianos» en el grupo, las papitas con cáscara en alusa o directo a las brasas, luego untadas con mantequilla o pebre son un vicio.

4. Y como la carne asada no tendría gracia sin sal, considere usar una buena sal parrillera. La sal fina o de mesa cumple el propósito, pero la sal parrillera de grano grueso ayuda a realzar el sabor. Si salar antes o después hay opiniones encontradas. Al salar antes, algunos dicen que se absorbe mejor integrando los sabores. Otros dicen que si se sala la carne antes, pierde sus jugos quedando más seca. Es como el comercial ése del asado, que pínchala, que sácale la grasa, que échale cerveza… cosa de gustos. Otros adoban con condimento completo seco, con chimichurri aliñado o bien con salsas (mostaza, miel, barbacoa y otras).

5. Para no quedar atorado con tanta carne, acompáñela de su brebaje favorito: tintos, cervezas, borgoñas o arreglados. Aunque lo más probable es que varios lo acompañen con «Coca Light», todo sea por sacarse -al menos en parte- el cargo de conciencia de tanto patache. En cualquier caso, no deje de tomarse su buen araucano o mentita frapé una vez finalizada la bacanal, para rematar con su siesta en la sombra fermentando el resto de la tarde.

GERMÁN




