Brian Jones, de 74 años, miembro de la iglesia católica St. John en Indiana, Estados Unidos, fue investigado durante seis meses después de que media docena de personas terminaran en la sala de emergencias de un hospital después de ir a misa en mayo del año pasado. Los congregantes decían que estaban experimentando nauseas, letargo y paranoia después de comer unas galletas que estaban ‘más saladas’ de lo normal. Cuando los test de orina salieron positivos por cannabinoides, los doctores tuvieron que explicarle al grupo de pacientes (entre 12 y 70 años) que estaban bajo los efectos de la ‘mota’.
Jones admitió que hizo las galletas, perdono pudo explicar por qué les agregó marihuana. En su casa fueron encontradas unas cápsulas que tenían una “Sustancia café y grasa” que terminó siendo saliendo positivo para marihuana en el test. Ahora Jones enfrenta cargos de imprudencia criminal y posesión de aceite de cannabis.
“Estamos rezando por el Sr. Jones”, comentó el sacerdote de la parroquia, el padre Daniel Mahan. “Estamos rezando por los que se enfermaron ese domingo y estamos orando por una justicia con misericordia”





