La semana pasada un hombre en Denver, Colorado, Estados Unidos, un generoso y bastante borracho hombre, dejó una no despreciable propina de USD $1.088 en un restaurant de comida tailandesa.
A pesar de la felicidad de la mesera, ella no se quedó con la propina y la guardó en caso de que este personaje volviera. Dicho y hecho. El cliente volvió al día siguiente, lleno de arrepentimiento, diciendo “Perdón, estaba borracho”.
Finalmente la administradora del restaurant le devolvió todo su dinero, aunque el cliente, le dejó una propina de USD $40 de todas formas.




