El restaurant Pappadava, ubicado en Kochi, India, empezó a combatir el desechar alimentos en buen estado y al mismo tiempo alimentar a los mas necesitados.
El staff instaló un refrigerador justo a la salida del local y le pidió a sus clientes que lo llenen con los restos de comida que sobre, incluso es más fácil para el equipo del restaurant (que tienen que tirar la comida para después retirar las bolsas de basura). ¿El costo? Un par de limpiezas a la semana y la electricidad que éste consume.
La idea fue de su dueño, Minu Pauline, que en un momento tiró los restos de comida a la basura y al rato después vio como una mujer indigente escarbaba en el basurero.
El refrigerador lleva más de una semana y está abierto 24/7. La gente puede poner lo que quieran, siempre y cuando escriban la fecha correspondiente para saber cuánto tiempo lleva la comida ahí.




