Collette Divitto es una panadera de Boston que después de un largo periodo de rechazos laborales, logró abrir su propia tienda.
Su amor a la panadería y pastelería empezó en las clases de cocina de en la secundaria. “Mi mamá quería que tuviera habilidades que me permitieran independizarme y así llevar un pequeño negocio”.
“La mayoría de mis estudios fue particular, pero ella quería que aprendiera también en comunidad, así que trabajé en la tienda de la escuela, ayudé a las chicas del equipo de basketball y también fui cheerleader.”
Poco después ella se dio cuenta que su pasión real era la pastelería.
Después de terminar la secundaria y graduarse del programa LIFE de la Universidad Clemson en Carolina del Sur, ella se mudó a Boston para buscar trabajo.
Pero luego llegaron los rechazos, uno tras o otro.
“Las gente me ofrecía trabajos como voluntaria para ponerme a prueba, pero cuando preguntaba para empezar un trabajo remunerado, me rechazaban.”
“Después me di cuenta que tenía que tomar mi propio camino y hablé con mi mamá sobre crear una compañía de galletas”
“Ella me ayudó a empezar un pequeño negocio, donde vendía 100 galletas a la semana y yo hacía todo, pedir los ingredientes, hacer las galletas, empaque, envío y también ver el tema financiero.”
Todo cambió cuando la prensa escuchó del caso y empezaron a cubrir su historia.
“Ahora tengo más de 11.000 pedidos y he tenido que ver cocinas industriales y contratar staff, incluidas personas con habilidades diferentes.”




